viernes

"Ada Menéndez" lista para consumir, y crónica de Nacho Segurado en el 20 minutos.es




La pasada noche del miércoles en la Asociación Cultural PIPO, tuve la ocasión de asistir a una de las presentaciones que Ada Menéndez está realizando para dar a conocer su último libro "Abierta de piernas"; y con sumo gusto me llevé un ejemplar firmado y dedicado por ella. Con ésta han sido tres las veces que he escuchado recitar a Ada, y además de tratarse de una poeta sin pelos en la lengua, capaz de hacerte emocionar con experiencias muy duras, también es capaz de hacerlo narrándote el simple entierro de un hámster (y eso que a mí no me van los animales). Pero no sólo ha sido su capacidad poética (cuyo libro ya he degustado y devorado de una sentada en el metro, eso sí, pasándome una estación) sino que además me ha dejado trabada su carácter dulce, simpático y trasparente, siendo un placer poder charlar con ella.
En la presentación estuvo muy, pero que muy bien acompañada por Ana Pérez Cañamares (una de mis Pandoras favoritas, cuyo libro tengo pendiente de adquirir ... entre otros, que no olvido) y por Hasier Larretxea, poeta al que no conocía y que me dejó con la miel en los labios. Hasier recitó unos poemas mezcla de melancolía, agradecimientos y reproches pero con una peculiaridad que me sorprendió: una total y completa ausencia de rencor. No sé si sería por su voz melódica o bien por su sonrisa, que me trasmitía una ola llena de sosiego y de paz. Algo raro de explicar.
La mezcolanza entre los tres poetas, sus maneras de recitar y sus estilos tan diferenciados fueron perfectos. Bueno, ya sabéis, que como no suelo ir a muchos eventos de este tipo, siempre que regreso de alguno, parezco una niña que acaba de volver del circo por primera vez (con toda su magia), sólo que algo más reflexiva que la magia asociada a la niñez.
Gracias al Blog de Ada, puedo trascribiros una parte de la crónica que Nacho Segurado (que también asistió), ha realizado en su sección "Un poema al día" del periódico digital 20 minutos. Para leerla entera; pinchar aquí.

En la travesía de la Primavera, junto al café Barbieri, hay un local recoleto con una puerta verde, una máquina de escribir amarilla, sillones de cuarto de estar, luz propicia y un cubano llamado Pipo, un tipo alto, desgarbado y jovial. Pipo dirige una asociación cultural homónima de Lavapiés que organiza conciertos de jazz, cursos de francés y recitales de poesía. Ayer, miércoles de un inusual noviembre, tocaba velada de poetas. Y allí estuve acompañado de dos amigos, Adrián y Erea, que se dejaron arrastrar mansamente por mí aunque no conocía el lugar y mis dos únicas pistas seguras eran un nombre y un oficio: Ana Pérez Cañamares, poetisa.

Conocí a Ana gracias a este blog donde tienen a bien darme libertad para que publique con desvergonzado pudor. A finales de octubre Ana dejó dos comentarios en el poema de Óscar Hahn. A los pocos días, y tras un par de mensajes cruzados, me proporcionó amablemente una tonelada y media de información sobre el cómo, el quién y el dónde de la poesía madrileña, realidad de la que desconocía -y sigo desconociéndolo- casi todo. Festivales. Lecturas. Antologías. Librerías. Un refugio cultural que, aunque amenazado por la endogamia (eso dice Ana), parece militar con rabia candorosa en la lucha contra la necesidad y sus leyes (eso lo digo yo).

Ana y dos compañeros poetas, Hasier Larretxea y Ada Menéndez, leyeron ayer un puñado de sus poemas, algunos inéditos, otros ya publicados. Doce personas escuchamos -en la mano botellines, cigarros o nada- sentados en un recogido círculo, y más en familia que muchas familias. Para reforzar la sensación de rito laico, cuando se apagaron los aplausos finales apareció Pipo con un cestito de mimbre. La voluntad para el artista, el cepillo poético. Que los versos, y me parece justo, también tienen derecho a su peso en vil metal.

(Ampliación: Me escribe Ana, amable como siempre, para decirme que es la primera vez que en un recital ve pasar el cepillo. Ella nunca ha cobrado por acudir a una lectura. El dinero de ayer se lo donó Ada en nombre de los tres poetas a la asociación Pipo. Mea culpa por transformar lo que fue una anécdota en una costumbre).

NOTA: La alambrada de mi boca (Editorial Baile del Sol, 2008) es el primer poemario que publica Ana Pérez. Ayer me lo regaló firmado -"como Umbral", bromeó- y hoy, con su permiso, he querido publicar dos de los poemas que más me han gustado. El primero se titula El contrato; el segundo no tiene título.


....
Por Nacho Segurado.

miércoles

Un poema de LLuis Pons Mora (inédito)


Soñé una tinta dentro de mi corazón,
tan repentina y lenta como mi amar y de un color cualquiera.
Soñé un significado dentro de mi ser,
una marisma de escombros y caricias.
Soñé una tarde en que los pájaros de la ciudad
recortaban las grúas del centro,
y el viento había muerto por inanición,
y el Sol mal suponía que éramos de arena, nos abrasaba.


He ahí la síntesis. Lo único que puedo recordar.
El resto pertenece a la realidad, y no es fiable.

Lluis Pons Mora. Inédito.

Gracias Lluis, iré desgranando el resto de tu generosidad poemaria de a poquito a poquito. Un abrazo y recuerda que estoy aquí, a tu lado.

martes

Una Idea


Tengo una idea en la mente
que a más nadie ha de importar,
malversación ajena
de un tiempo que no tengo,
pero la idea se multiplica
me busca y,
me persigue y,
me consigue

tengo una idea en la mente
que me importa un comino
a alguien de ahí fuera
le haya de importar,
la idea se crece,
me pervierte
y con algarabía
me divierte con
un cómo,
un cuándo
y un porqué
de un bien
que te afecte,
tengo una idea en la mente
ya dueña de sí misma
sin control
ni raciocinio
explícito e implícito
que no te debe de importar,
aunque la idea que
sostiene mi abstraída
mente,
vayas a ser
TÚ.




En breve más información.

lunes

Este viernes





"En épocas de mentiras, contar la verdad es revolucionario"
George Orwell

Quiéreme by Dani Orviz


Tal como os comenté hace unas semanas, Dani Orviz ha tenido la amabilidad de enviarme este poema que le escuché recitar en persona y que cada vez que lo leo no puedo evitar embriagarme de súbito, y caer en el fondo de su indomable escritura, reviviendo cada uno de los momentos que describe; bueno, hasta la parte de los hijos recibiendo clases de ... Ahí, me encuentro yo. Mejor, leerlo vosotros y me entenderéis.

Mil gracias Dani,






Quiéreme
Manifiéstate de súbito.
Choquémonos, como por arte mágico
en este sitio,
un Miércoles.
Pidámonos disculpas. Sonriámonos.
Intentemos tirar el muro gélido
diciéndonos las cuatro cosas típicas.
Caigámonos simpáticos.
Preguntémonos cosas.
Invitémonos
a bebidas alcohólicas.
Dejémonos llevar más lejos. Déjame
que despliegue mi táctica.
Escúchame decir cosa estúpidas
y ríete. Sonríeme. Sorpréndete
valorándome como oferta sólida.

Y a partir de ahí

quiéreme.

Sin rúbrica, pero por pacto tácito
acepta ser mi víctima.
Déjame que te lleve hacia la atmósfera,
acompáñame a mi triste habitáculo.
Sentémonos, mirémonos,
relajémonos y pongamos música.
De pronto, abalancémonos
besémonos con hambre, acariciémonos,
Desnudémonos rápido
y volvámonos locos. Devorémonos
como bestias indómitas. Mostrémonos
solícitos en cada prolegómeno.
Derritámonos en abrazos cálidos
Virtámonos en húmedos océanos.
Ábrete a mí, abandónate y enséñame
el sabor de tus líquidos.
Mordámonos, toquémonos, gritémonos
permitámonos que todo sea válido
y sin parar,

follémonos.

Follémonos hasta quedar afónicos
Follémonos hasta quedar escuálidos.
Durmámonos después, así,
abrazándonos.

Y al otro día

quiéreme.

Despidámonos rígidos, y márchate
de regreso a tus límites
satisfecha del paréntesis lúbrico
pero considerándolo algo efímero
sin segundo capítulo.
Deja pasar el tiempo, mas sorpréndete
recordándome en flashes esporádicos
y sintiendo al hacerlo un sicalíptico
látigo por tus gónadas.

Descúbrete a menudo preguntándote
qué será de este crápula.
Y un día, sin siquiera proponértelo
rescata de tus dígitos mi número
llámame por teléfono
y alégrate de oírme. Retransmíteme,
ponme al día de cómo van tus crónicas
y escucha como narro mis anécdotas.
Y al final, algo tímidos, citémonos.
En cualquier cafetín de corte clásico
volvámonos a ver, sintiendo idéntico
vértigo en el estómago.

Y en ese instante

quiéreme.

Apenas pasen un par de centésimas
sintamos al unísono un relámpago
de éxtasis limpio y cándido,
y en un crescendo cinematográfico
dejémonos de artificios y máscaras.
Rindámonos a la atracción magnética
que gritan nuestros átomos
y sintámonos de placer pletóricos
por sentirla recíproca.
Unidos en un abrazo simétrico
perdámonos por esas calles lóbregas
regalándonos en cada parquímetro
con besos mayestáticos

que causen graves choques de automóviles
y estropéen los semáforos.

Y para siempre

quiéreme.

Dejemos que se haga fuerte el vínculo,
unamos nuestro caminar errático,
declarémonos cómplices,
descubramos restaurantes asiáticos,
compartamos películas,
contemplemos bucólicos crepúsculos,
charlemos de poética y política
y celebremos nuestras onomásticas
regalándonos fruslerías simbólicas
en veladas románticas.

Y entre una y otra

quiéreme


Dejemos de quedar con el grupúsculo
de amigos. Que los follen por la próstata.
Pues si ponemos el asunto en diáfano
solo eran una pandilla de imbéciles.
Cerrémonos, y en un afán orgiástico
con afición sigamos explorándonos
buscando como ávidos heroinómanos
el subidón de aquel polvo iniciático.


Y aunque no lo logremos. Da igual.


Quiéreme.

Para evitar que nuestra vida íntima
se corrompa con óxido
busquémonos alternativas lúdicas
apuntémonos a clases de kárate
o de danzas vernáculas
juntémonos en cursos gastronómicos.
Presentémonos
a nuestros mutuos próceres
anteriores del árbol genalógico
y a lo largo del cónclave
sintámonos con ellos algo incómodos
más felices de haber pasado el trámite.


Y quiéreme después. Sigue queriéndome,

continuando con el proceso lógico
juntemos nuestras vidas en un sólido
matrimonio eclesiástico,
casémonos a la manera clásica,
hagamos un bodorrio pantagruélico,
y cual pájaros de temporada en éxodo
vayámonos de viaje hacia los trópicos
y bailemos el sóngoro cosóngoro
mientras bebemos cócteles exóticos.


Y al regresar, sentemos nuestros cráneos.

Comprémonos un piso. Hipotequémonos
Llenémoslo con electrodomésticos
y aparatos eléctricos,
y paguemos en precio de las dádivas
regalándole nueve horas periódicas
a trabajos insípidos
que permitan llenar el frigorífico.
Y mientras todo ocurre, solo

quiéreme,

del fondo de tu útero
saquemos unos cuantos hijos pálidos,
bauticémoslos con nombres de apóstoles,
llenémoslos de amor y contagiémoslos
con nuestra lóbrega tristeza crónica.
Apuntémoslos a clases de música
de mímica y de álgebra,
y démosles zapatos ortopédicos,
aparatos dentales costosísimos,
fórmulas matemáticas
y complejos edípicos
que llenen el diván de los psicólogos.

Releguemos nuestro ritual erótico

a la noches del sábado
cuando ellos salgan véstidos de góticos
a ponerse pletóricos
ciegos de barbitúricos.
Paguémosles las tasas académicas
a los viajes a Ámsterdam.
Dejemos que presenten a sus cónyuges

y al final, entreguémoslos
para que los devoren las mandíbulas
de este mundo famélico.

Y ya sin ellos

quiéreme


a lo largo de apuros económicos
y de exámenes médicos,
mientras que nos vovemos antiestéticos
más cínicos, sarcásticos,
nos aplaste el sentido del ridículo
y nos comen los cánceres y úlceras.

Quiéreme aunque nos quedemos sin diálogo
Y te pongan histérica mis hábitos.
Enfádate, golpéame, hasta grítame
y como única válvula catártica
desahógate en relaciones adúlteras
con amantes más jóvenes
y regresa entre lágrimas y súplicas
perjurándome que aún sigues amándome.

Y yo contestaré tan solo

quiéreme.

Quiéreme aunque te premie salpicándote
en escándalos cíclicos
y te insulte, y te haga sentir minúscula
y me pase humillándote
y me haya vuelto un sátrapa
que roza cada día el coma etílico
y me haya vuelto politoxicómano
y me conozcan ya en cada prostíbulo.

Continúa queriéndome
mientras pasan espídicas las décadas
y nos envuelve el tiempo maquiavélico
en un líquido amniótico
que borre el odio que arde en nuestros glóbulos
y nos arroje al hospital geriátrico
a compartir habitación minúscula
inválidos, mirándonos
sin más fuerza ni diálogo
que el eco de nuestras vacías cáscaras.

Quiéreme para que pueda decirte
cuando vea la sombra de mi lápida
Y antes de que venga y cierre la mano
de la muerte mis párpados:


“Ojalá,
ojalá como dijo aquel filósofo
el tiempo sea cíclico
y volvamos de nuevo reencarnándonos
en dos vidas idénticas,
y cuando en el umbral redescubierto
de una noche de miércoles pretérita
tras chocarme contigo
girándote, me digas: "Uy, perdóname"
le ruego que permita el dios auténtico
que recuerde en un segundo epifánico
cómo será el futuro de este cántico
cómo irán nuestras flores corrompiéndose
cómo acabaré odiándote
cómo destrozarás cuanto fue insólito
en este ser,
cómo la vida empírica
nos tornará en autómatas patéticos
hasta llevarnos a la justa antípoda
de nuestro sueño idílico."


"Y sabiendo todo esto, anticipándolo
pueda mirarte directo a los ósculos
y conociéndolo muy bien. Sabiendo
el devenir de futuras esdrújulas
destrozando en un pisotón mi brújula


te diga

solo



quiéreme."
Dani Orviz

sábado

Poema by Kebran


En las noches errantes la luna, desdentada, devora sueños.
Me derramé en ti: lloré recuerdos.
Ausencia de cariño en las miradas.
No te ensucié con mis viscosas miserias. Sólo brotaron lágrimas en el tiempo de alquiler.
La luna, desdentada, por asolar las almas de meretrices y poetas atormentados.

viernes

Vídeo Epsilon III



Aquí os dejo el primer vestigio de la última parte de Épsilon. A diferencia de los que hice con la segunda entrega, éste tiene poco texto... pero la clave está en las imágenes que podéis ver. No están puestas para hacer de bonito.

Os he traído el texto y el vídeo que se ha currado Roberto Arévalo para ir creando expectación sobre la última parte o saga de su novela de ficción EPSILON. Más información al respecto en su blog Esperando ser leído. Desde su página podréis acceder a su cuenta de Bubok y descargaros gratuitamente las dos primeras partes, o bien cualquier de sus otras obras. Hay para varios gustos.

Bonita tarde


Bonita tarde de reposo
aireando ese amor loco
que se me dispara por dentro
(aun siendo tan maternamente
ñoño y soso),
las tres, como niñas
dibujando tontas invitaciones
a tu fiesta del pijama,
castañas al fuego
(mas luego) al vertedero
llenas de gusanos,
cuatro o cinco Ferrero Rocher
ensucian el estómago de tu
hermana, que me mira de reojo
ocultando sus tesoros,
y ya queda advertida
la malnutrida cena,
haciendo guisos de piñatas
aderezadas con risas
sin prisas,
pintacaras de ilusiones,
tarta para 18 amiguitos,
pinturas de dedos
para boicotear las paredes,
(mis paredes), y
un suma y sigue
de consentidos caprichos,

bonita tarde de recuerdos
nacidos nuevos,
bonita tarde de niñez
ingenua multiplicada por tres,
dos vuestras

más
la que
yo no
tuve nunca.




Aunados, by Rolando Revagliatti





Los otros personajes me expulsaron
de todas mis películas

Me diluyeron, me exoneraron
me fusilaron o enterraron vivo

Me extirparon los otros personajes
alentados por el director o por el guionista

Según cada propuesta fílmica
por los productores, por los técnicos
y una vez hasta por mi representante

No desisten en colaborar
en la concepción irrefrenablemente mutilada

de mi trayectoria.

miércoles

Una nueva amiga en 23 Pandoras

La sorpresa ha sido grande, e impactante. Apenas hace dos o tres días, Yolanda Sáenz de Tejada, llegó a mi blog y me dejó unos comentarios muy animosos que me hicieron ilusión, y me juré leer con calma su blog (que promete, y mucho), aunque reconozco que a día de hoy sigo sin ganas de nada, y no me he puesto a ello. Sin embargo, esta noche, leyendo sin mirar, abriendo y cerrando blogs de otros como por costumbre, al entrar en el blog de las 23 Pandoras, me encuentro con una entrada con poemas de Yolanda; son poemas tremendos, con una carga de realismo, abismal, animal y caníbal que me han abofeteado la cara de dos en dos. Os copio y pego dichos poemas extraídos del Blog 23 Pandoras, y opinar vosotros mismos. Un beso Yolanda.


sábado, mientras baño a mis hijas…

Isabel tiene 12 años. En su cuerpo (abrigado por mis besos) se adivina el mar de hormonas que la inundan, irrumpiendo en su cerebro con la necesidad animal de sentirse mayor.
Dentro de su piel, su corazón fluye tan vertiginosamente que casi puedo acariciarlo con mis manos.
La comparo contigo y con tus amigas, niña desconocida, con esa miseria de vida que os compra y os vende como perras en edad de parir, cuando sólo sois niñas sin infancia en edad de jugar…

………….

Jasmin

era la mejor,
de lo peor.
Sus amigas
la llamaban
Labios de Oro y
con sólo 14 años
(una noche)
se acostó
con 12 soldados
italianos.
—Seguro que
no durmió—.
Son las once de
la noche en
Sarajevo,
en la base militar
de la OTAN.
(La que los
defiende).
La niña,
que no lleva
minifalda
para no quedarse
atrapada
entre las alambradas,
pasa escondida
en un asqueroso
abrazo de
la noche.
Dentro,
apoyado en un
contenedor,
la espera un soldado.
—Esta vez
es francés—.
Pagará 50 marcos
alemanes
por una felación.
Pero ella se
llevará 10.
Seguro que el soldado
tiene madre,
o hermana,
o hija,
que es peor…
Y seguro que no sabe
(el mal nacido)
que Jasmin,
esa noche,
al volver a
su casa,
desapareció.


Yolanda Sáenz de Tejada.

Cuándo

martes

El hombre que quiso vivir en un poema, Adolfo González

El tipo ignora cuántas
veces quiso vivir
metido en un poema.

Pues nunca se le convertía en casa,
ni visos daba seguros de convertirse,
fugóse con el impasible tiempo tal
querencia de sus ansias.

Pero una vez, de noche, la sorpresa
del poema le abrió la puerta
y le dijo que tranquilo, que se sintiera
como en su casa (que ya lo era).

Y desde entonces, ansia satisfecha,
sentado en el sillón
hondo de la salita del poema,
lee los ojos del lector de turno.

Adolfo González, extraído de su blog Poemas y algo más.

Rota


Rota,
una muñeca rota.
No sé por qué el desespero
me golpea de
nuevo,
pero vuelvo a ser una muñeca
rota,
me han extirpado el sentimiento
me han excomulgado del verso,
me han cosido la entraña,
tras la ablación
y la retahíla
ha expirado mi energía sansoniana,
y ya no soy
tu Dalila,

solo
una muñeca
rota,

rota,
de tanto usarme.
Ya que no estoy nada positiva, las próximas entradas os dejaré con alguno de los poemas de otros que siempre tengo en mi recámara de reserva. Un beso a todos, y gracias por vuestras visitas.

domingo

¿y el sentimiento positivo? por Roberto Arévalo

Que éste no está siendo mi fin de semana, ya lo sabéis todos; que me encuentro con una bajón moral de órdago, no creo que lo sepáis; que no me dieron el curso que había solicitado y me hacía tanta ilusión, tampoco lo sabéis; que hoy, yo no soy yo; que no soy la mujer de armas tomar de siempre, y que hoy no estoy para nadie, os lo cuento yo ahora. Pero os dejo con esta reflexión que hace días colgó en su blog Roberto Arévalo, y que ahora mismo necesito releer, para no darme de bruces contra el suelo por el peso de mi bajón, y al hacerlo, darme cuenta que no soy la única que siento esta impresión últimamente (y que nada tiene que ver con mi bartolo).

Leerlo conmigo:
¿y el sentimiento positivo?

Enciendas la tele, leas un periódico o visites distintas páginas Web’s, al final siempre te embriaga una misma sensación que te advierte que el mundo se está yendo a la mierda. No hay lugar o noticia que no hable de crisis, de parados, de enfermos... Y cuando intentas desconectar de esta realidad y empiezas a visitar tus páginas de relatos, de poesía, de cine, de ficción, de música... en busca de algo que te evada de ella, al final percibes otra similar, pues poetas, escritores, guionistas y cantantes nos recuerdan una y otra vez lo mal que está la vida.



Lo cierto de es que ya no nos basta con que el mundo a un nivel global esté patas arriba, y es que somos verdaderos consumidores de desgracias. Nos gusta sentirnos identificados con lo que leemos o vemos, nos impacta mucho más cuando el poema, el relato, la película o la canción nos hace sentir en primera persona, rememorando los amores perdidos, la droga que nos rodea, las bestialidades que suceden en nuestro entorno. Se masca la tragedia en todos los lados, y aunque estamos hartos de ella, al final somos adictos a este sentimiento negativo.



¿Las mejores canciones? Aquéllas que son tristes, ¿Los mejores relatos? Aquéllos que denuncia las injusticias ¿Las películas que hacen historia? Las que nos recuerdan las consecuencias de las guerras.



Empecé a darme cuenta de todo esto cuando me puse a leer el último número de Groenlandia y algunos blogs de Internet. Todo está desbordado de ese sentimiento, lo malo está de moda, bien porque es lo que necesitan los autores para desahogarse o bien porque es lo que los consumidores piden. Y es así por lo que todo cuánto hoy tenemos parece dañino. Hemos entrado en una espiral negativa que a su vez genera más negatividad. Lo perverso impacta, y cada vez hay que hacerse eco de más maldades y desgracias, ya que las primeras empezaron a pasar inadvertidas.



Mientras tanto, vemos cómo nadie apuesta por el sentimiento contrario, lo positivo de estar aquí, viviendo que no es poco. Acusado de pastelero, de cursi... Así pues, seguimos echando mierda al mundo, para ver quién de todos nosotros puede llenarlo más: puede que estemos ante la generación de la desesperanza, los hijos de la desgracia... y es que no está de moda lo romántico, sino el realismo mezclado con asco.
Roberto Arévalo, extraído de su blog Esperando ser Leído.

viernes

Especial Groenlandia Nº 6

Especial Groenlandia Seis Web

Revista Groenlandia Nº 6

De nuevo, tengo el placer de visitar esta Tierra verde Hielo "Groenlandia", junto con un puñao de amigos. Gracias a sus responsables por este logro y tan buen gusto. Aquí os dejo la revista para vuestro goce. También os subiré el especial. En breve, estarán disponibles desde la página de Groenlandia.


Groenlandia Seis Web




AUTORES: Ana Patricia Moya Rodríguez, Enrique Fuentes-Guerra, Esperanza García Guerrero, Luís Amézaga, Adolfo Marchena, Andrés Ramón Pérez Blanco, Roberto Arévalo Márquez, Juanma López, Pepe Pereza, Eva Márquez, Entique Portillo, Luisa Fernández, Ángel Muñoz, Óscar Varona, Jesús Suárez, Begoña Leonardo, Enrique Morales, Milagros Puebla, Javier Aguirre, Daniel García, Vicente Muñoz Álvarez, Sergio Pinto Briones, Pau Roig, Antonio Huerta e Isaac Contreras. Y los fotógrafos: Alejandro Serna Rodríguez, Carmen Guillén, Luis Sevilla, Juan José Romero, Raúl Gaitán, Ana Patricia Moya, Ángel Muñoz y Pau Roig.
http://www.revistagroenlandia.com/

Eventos





No podré asistir. Cambio de planes por fuerza mayor. Espero con ansia las crónicas.

miércoles

Kinder sin sorpresa


Irónico, pensé. Todo el mundo mirando, sin ningún escrúpulo y con total indiferencia. Soy consciente de qué deben estar pensando; una tía con vestido gris mini, tacones, enormes gafas de sol, una cojera del lado derecho asimétrica y un andar típico de alguien que ha recorrido medio Madrid montada a caballo. Sí, míralos. Sus caras delatan qué pasa por sus mentes. Hasta los ojos del angoleño que vende La Farola en la puerta del Rodilla me dice lo mismo: ¡Esa pedazo de zorra se ha dado una orgía de órdago!, ¡la muy puta no puede ni caminar con las piernas cerradas!
Qué sabrán ellos. El descaro ajeno acongoja. Seguiré tratando de llevar mi inerte y dolorido cuerpo a la consulta del ginecólogo, sin mirarlos. Ha pasado una hora. Una hora para recorrer 100 metros; los justos desde el Paseo de la Castellana hasta la calle Velázquez. Mi rostro descuartizado de dolor habla por sí solo. Sí. No puedo apenas cerrar las piernas. El nuevo alien que habita mi entrepierna me fulmina a cuchilladas el interior de la vagina con cada paso que doy. A nadie le importa la razón de mi angustia, sólo el morbo de un motivo. ¿Y si acabara de violarme un regimiento?, ¿esas son las caras de auxilio que recibiría?
Al fin, he llegado a la consulta. Para nada. No puede ayudarme y me envía directamente a urgencias. Necesito un quirófano; pero YA. Gracias a que llegó mi hombre, no podía más. Llegamos al hospital. Eso sí, ¡en moto!; una verbena de dolores se suceden ante mis párpados.
De nuevo, el ritual. En dos días me he abierto de piernas delante de cinco hombres diferentes, y ninguno es el mío. El doctor sonríe: “Tranquila no es para tanto, puedes esperar”.
¡Cómo no!, ¡me ha nacido un pene bartoliano de un día para otro y puedo esperar a que usted termine de cenar!
Me dan una habitación. ¡Menos mal!
Así ya nadie seguirá mirándome e imaginando cosas que no he hecho.
Mis hijas reclaman la asistencia de su padre. Me quedo sola, hasta la hora de entrar en quirófano.
Irónico. Mismo hospital, distinta compañía. Recuerdo cada segundo y cada detalle de aquel día; cinco años atrás estaba esperando una cirugía diferente. Media familia en plan clan gitano haciendo de compañía (a ellos mismos); eliminando parte de la magia de ser padres. Y hoy, ahora, aquí, en esta habitación me encuentro llorando; sola. Yo, y el bartolo de mi dolor. Obvio, mi hermana trabaja, el otro también, aquél no sabe nada … Hoy solo soy un útero kinder vacío, sin sorpresa. A nadie intereso. Salvo a mi nuevo amigo; ese bartolo que me está jodiendo en toda la extensión de la palabra.
Suena el móvil: ¡Gracias al cielo!, alguien se acuerda de mí, y me da palique. Lo que sea, que me cuenten y me hablen de lo que sea. Todo, porque cese este dolor.

Portada y Contraportada revista Nº 6 Groenlandia





Aída garcía se ha currado como nadie la portada y contraportada de la recién estrenada Revista Groenlandia en su número 6 (mes noviembre). No son precisas mis palabras; tan solo ver la portada y contraportada, así como dos imágenes sobre el proceso de las mismas. Para ver más sobre esta ilustradora y directora de la Revista Delirio pinchar; aquí.

lunes

Nº 4 Revista Literaria El Cuervo

Espero que no suene vanidoso, pues es costumbre mía (y no de los demás) lapidar mi ego mil veces en el cajón de las bragas; y aunque no me creáis, no son muchas las revistas o publicaciones donde suelo enviar cosas mías. En esta ocasión, la realidad es que fueron ellos mismos los que me buscaron; recibí un correo de Lucas M. Vallejo (director y editor de esta revista literaria argentina) invitándome a colaborar con su revista, y así lo hice, creyendo firmemente que no serían de su agrado mis escritos. No os engaño cuando os cuento, que si no es por Ana Patricia Moya, que ha sido la que me ha advertido que había sido publicada en el nº 4 de esta revista literaria, lo mismo ni me entero.
Ruego me disculpes Lucas, y te agradezco en el alma tu generosidad al mostrar siete de mis "retales" a esa otra parte del mundo que se encuentra al otro lado del charco. Bueno, aquí os la dejo, para que la disfrutéis como estoy haciéndo yo misma en estos momentos. Y os recomiendo que os animéis a enviarles alguna colaboración de cara a los próximos números. Mis "retales" aparecen en la página 41.






Revista de Creación Literaria El Cuervo

domingo

Crónica de un viernes noche




Creo que no se me da muy bien esto de escribir crónicas sobre eventos concretos a los que he asistido; mas bien, porque asisto a muy pocos, y al día siguiente siento que se me escapan las palabras del saber y del poder desmenuzar cada rescoldo de emoción que dicho evento ha esculpido en mi memoria. El pasado viernes, y gracias a que una amiga me llevaba secuestrada para disfrutar de un evento totalmente diferente (del que más tarde escribiré algo), fue perfecta la elección de sustituir la cena por el goce de contemplar el recital de cuatro POETAS, y sí, lo escribo con letras mayúsculas, porque me resultaron excepcionales en su arte; el recital en cuestión tuvo lugar gracias a la organización La Vida Rima que coordina los ciclos de Condenada Poesía, ya en su cuarta fase, y que creo se seguirán realizando en Los Diablos Azules (Calle Apodaca, nº 6).

De los poetas que allí recitaron, y que nos hicieron disfrutar con su voz, sus letras arrastradas de emotividad y su inmensa originalidad; tan solo conocía por su blog a Ángel Rodríguez (Voltios), cuya expresión dura y marcada de sus letras me desgarran el alma cada vez que lo leo; pero hasta la noche del viernes no lo conocía en persona, y no cabe la menor duda de que su forma de recitar y su persona van acordes a la perfección con sus letras. Para mí, escucharlo me resultó desgarrador en cada uno de sus poemas, porque se implica desde la primera letra hasta la última coma, no solo haciéndote llegar aquella realidad de la vida que todos los días vemos, (y que la mayoría de las veces nuestra actitud es la de mirar hacia otro lado), sino que además se desnuda en sus escritos regalando parte de su dolor con la única y mera intención de enseñarte algo que pueda evitarte estar donde él ha sufrido. Aplastante su voz, y su dolor.

A Leire Olmeda, al saludarla, no la conocía, o al menos no la reconocí, hasta que la escuché recitar; entonces el eco de su voz tierna y dulce me relampagueó la memoria, y recordé que ya había disfrutado de su poesía en el primer recital al que acudí (sola, por aquel entonces) en el Recital por Gaza el pasado mes de marzo. Ahora, tras escucharla de nuevo, me reitero a mí misma en las impresiones que ya entonces me dejaron sus poemas: es una mujer llena de fragilidad rodeada de espinas, una voz melódica que fluye entre la delicadeza del sentimiento y esporádicas cornadas con puntas oxidadas.

Juan Martín Pinilla, para mí, fue el hombre risueño que aportó la rima rosada del verso entrelazando la comedia en el amor y el desamor. Conseguir que la broma y la risa se diluyan con verdaderas sentencias emotivas del abandono de tal forma que te haga ver el lado positivo de los sinsabores amorosos, en verdad, creo que es algo infrecuente y muy difícil de lograr recitando poesía.

Y por último, Dani Orviz, me dejó sin aliento y sin palabras para poder describirlo. Consiguió que ninguno de sus oyentes perdiera la concentración en poemas de tan larga extensión como los suyos; que no te perdieras en el hilo de la comunicación, que te sintieras identificada/o en parte, (o en gran parte), de sus versos; que la originalidad de la presentación de los mismos resultara ser un auténtico espectáculo de imágenes y versos ligados al unísono, y que además, la concentrabilidad de su voz te hiciera creer que estabas escuchando a un profesional de la radio ... fue sin duda todo un logro y un lujo para mis oídos, para mis ojos y creo que para todos los que allí estuvimos.

En definitiva, una gozada de recital. Cuatro personas, cuatro POETAS distintos entre sí, que juntos consiguieron no solo amenizar una velada de poesía, sino que además me hicieron sentir parte de sus casas.

Os dejo, con un poema de cada uno de ellos, excepto Dani Orviz, al que le he pedido me haga llegar uno de los poemas que recitó "Quiéreme", un poema impresionante que calca a la perfección la vida de muchos, y que espero y deseo poder reproducir aquí, en su nombre, para que lo podáis disfrutar como yo.




empollón

era un empollón

UN EMPOLLÓN

y eso

antes

igual que ahora

es motivo para arrinconarte

ser y hacerte distinto
por obligación de los demás

los que de enanos
inician carrera de matones


prescindí del estudio
casi un año


a cambio
me alineé
con la jet set de la clase


las notas cantaron solas
como los capones de Don José
mi profesor
al conocer los motivos

volví a la clase obrera
con la sensación
amarga
del que se sabe descolocado

ninguneado

desalojado

igual que ahora

Autor: Angel Rodríguez (Voltios), extraído de su blog
Desde las lindes del sur.


Te conté lo que nunca dije:

lo oíste respirado en mis pechos

de caracol asustado en una madrugada

de marzo.

Pasó abril y en septiembre

respondiste a mi secreto

con hojas perdidas del árbol

que abrazaste cuando decías

mentiras que quise creerme.

Lo peor de todo

te lo digo ahora.

Autora: Leire Olmeda, extraído de su Blog
Saturada.


A tu lado aprendi

A tu lado aprendí
tantas cosas nuevas
a peinarme en la ducha
a bajar la tapa
a conducir por la izquierda
a doblar las toallas
A tu lado aprendí
que el amor se acaba.

Autor: Juan Martín Pinilla, extraído de su blog
Juan Escribe Poemas.

viernes

La Película que nunca vi, por Enrique Arias Vega

No me siento culpable. Si Begoña me hubiera esperado a la puerta del cine, nada de esto habría ocurrido.
Así es que llegué tarde, como siempre.
—Es allí —le dije al acomodador, al divisar la nuca familiar de Begoña y un asiento libre a su derecha.
El cine estaba de bote en bote. En la pantalla, la acción transcurría de noche.
—Hola, cariño —dije a mi chica. Y la besé en la mejilla mientras, como de costumbre, introducía mi mano en su entrepierna.
—¡Aaaahhhhhh! —chilló la otra, como la sirena de una fábrica.
El tipo de al lado se sobresaltó.
—Asun, ¿qué ocurre?
A la tal Asun le había dado un ataque de nervios. Y a mí, el mayor sofoco de mi vida. Me había equivocado de chica.
Antes de que el otro me soltase un guantazo de órdago, me estaba escurriendo de mi asiento.
La bofetada le llegó, como un obús, a un tipo de la fila de delante, que se había girado para saber qué pasaba. Yo, en mis prisas por huir, pisé salvajemente a un señor gordo y me di de bruces con un niño que comía cacahuetes. La esposa del agredido gritó, sin saber a quién:
—¡Salvaje!
El niño arrollado gimió:
—¡Mamá! ¡Mamá!
Un individuo de la fila de atrás se indignó:
—¡A ver si se callan!
De dos filas más allá se oyó:
—¡Que nos dejen ver la película!
Un amigo del que recibió el guantazo se rebulló y pegó a ciegas. También se equivocó de destinatario.
—¡Su puta madre! —se indignó el recién llegado a la trifulca.
—¡Mi niño! —se desesperaba la madre del chaval de los cacahuetes.
—¿Qué pasa allí? —preguntaba otro, gritando.
Un acomodador corría por el pasillo, con un zigzagueante haz de linterna delante de él. Tropezó con un espectador que se había levantado a fisgar. También dijo:
—¡Aaaahhhhhh! —mientras esquiaba sin esquíes por el pasillo central.
Al final se oyó:
—¡Craaaac!
Y otra voz femenina:
—¡Federico, un señor está encima de mí!
—¡Mi niño! —seguía la madre de antes.
—¡Su padre! —se oía dos filas más allá.
—¡Toma, tú! —antes de un sonoro cloc en otro lado.
—¡Que no se oye la película! —llegaba desde el fondo.
Uno de la primera fila de arriba, que se había asomado a ver qué pasaba, cayó con estrépito sobre el patio de butacas.
—¡Desgraciado! —se seguía oyendo abajo.
—¡Mi marido! ¿Qué le hace a mi marido?
—¡La luz! ¡Que den la luz! —entraba en liza otra voz.
—¡Un hombre que vuela! —había gritado uno que vio caer al del gallinero.
—¡Que venga la policía! —intentaba imponer una persona de orden.
—¡Federico, que me violan!
—¡Mi niño!
—¡Maricón!
Cuando llegó la luz, a mí me cogió gateando por el pasillo lateral, muy cerca ya de la puerta de salida. Entre doscientas y trescientas personas se hallaban enzarzadas en un lío fenomenal. El tenue ruido de unas sirenas se aproximaba desde fuera.
Al día siguiente, como si nada hubiese pasado, le dije a Begoña:
—Ya podías haberme esperado en el cine.
—Y te esperé —respondió—. Pero ayer el espectáculo se dio en el cine “Ideal”, al otro extremo de la ciudad. ¿No has visto el periódico?
Me quedé lívido. Así que me había equivocado de película. Un grueso titular del periódico ponía: “Vandalismo en un cine”. Después explicaba: “Cincuenta heridos, tres violaciones, quince carteras robadas y daños por valor de dos millones y medio de pesetas”. En otro destacado, el periódico aventuraba una hipótesis: “Se sospecha de una banda organizada de delincuentes juveniles”. Y acababa con una llamada: “¿Hasta cuándo tendremos que seguir aguantándolo?”
Un sudor frío comenzó a correr por todo mi cuerpo. Inocente, Begoña preguntó:
—¿Vamos otra vez al cine?
Pero yo no he vuelto nunca más.

Autor: Enrique Arias Vega.
(Este cuento se publicó por primera vez en el suplemento dominical de El Periódico de Catalunya, de Barcelona, el 10 de octubre de 1987)


Enrique Arias Vega (Bilbao) es un periodista y economista español. Diplomado en la Universidad de Stanford, lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana "Terzo Mondo" y en el periódico "Noticias del Mundo" de Nueva York. Entre otros cargos, ha sido director de "El Periódico" de Barcelona, "El Adelanto" de Salamanca, y la edición de "ABC" en la Comunidad Valenciana, así como director general de publicaciones del Grupo Zeta y asesor de varias empresas de comunicación. En los últimos años, ha alternado sus colaboraciones en prensa, radio y televisión con la literatura, habiendo obtenido varios premios en ambas labores, entre ellos el nacional de periodismo gastronómico "Álvaro Cunqueiro" (2004), el de Novela Corta "Ategua" (2005) y el de periodismo social de la Comunidad Valenciana, "Convivir" (2006). Sus últimos libros publicados han sido una compilación de artículos de prensa, "España y otras impertinencias" (2009), y otra de relatos cortos, "Nada es lo que parece" (2008). Es autor, también, entre otras obras, de la novela "El ejecutivo" (2006), de la que ya van publicadas tres ediciones, de "Ir contra corriente" (2007), "Valencia, entre el cielo y el infierno" (2008) y una antología de semblanzas bajo el título de "Personajes de toda la vida" (2007). Enlaces externos: Reseña en "Red mundial de escritores en español


Este relato y otros dos más me los ha enviado amablemente su autor por mail, no tengo el placer de conocerle, pero me han gustado sobremanera. Os subo este en primer lugar y más adelante ya os subiré los otros dos. Todos son muy buenos. Mil gracias Enrique por dejarme contar con tus letras para adornar mi humilde espacio.

jueves

Mascarada


La gran mascarada del mundo

no solo se encuentra en carnavales,

a diario diviso cientos de máscaras

que ocultan mísera verdad,

la máscara de la (in)educación,

de la (in)diplomacia,

del (in)saber estar,

de la (in)solidaridad,

de la (in)diferencia,

de la (a) poética (in)progresión,

de la (in)sinceridad,



huevos y ovarios mundanos

se mojan cuando ya todo

está perdido,

cuando ningún beneficio

está de vuelta,

se prodigan (auto) ayudas al prójimo

en la medida justa para que sus mierdas

no salpiquen la alfombra,

se vanaglorian los buenos trabajos ajenos

siempre que resulten gratuitos y

hasta llegar al límite

estipulado por el gen XY de la envidia,



Yo no soy ni más

ni menos que nadie,

la máscara anti natura

que cubre mi rostro,

desde que mi memoria

es recuerdo, oculta

el pánico que siento

por el dolor que me provocará,

la piedra que escondes.

miércoles

La Fanzine nº 1

la fanzine nº1




Hoy, tras la soberana y merecida colleja de mi hombre; por obra y gracia de sus dedos mágicos, puedo dejaros La Fanzine nº 1 bajo este formato tan guapo y cómodo para que la gocéis, (ya sabéis que soy una inútil en estos artilugios informáticos).

Sin título

Nadie quiere ver cómo
triunfa un ganador,
el consuelo solo existe
en el estrepitoso morrazo
del héroe,
porque su hostia nos confirma
que es tan putamente humano
como tú y como yo.

Descánsame


No necesito me demuestres
a cada rato que tus dedos
y tu miembro son los más hábiles
del mercado.

Las paredes de mi vientre tienen
reprografiado tu nombre
con cada golpe electrostático
que impregna tu semen.

Tu adiestramiento sobre mi
cuerpo ha hecho de mí
una indígena dócil,
de orgasmo fácil,
de lágrima estéril,
de gemido pueril.

Las intolerantes costuras
de mi piel son ahora el telar
donde tejes tu impúdico sudor.

Me enseñas a gozar de tu exigencia
egoísta de hombre sobre cada uno
de mis huecos,
olvidando,
que una vez me mostraste
el camino hacia el infierno,


y aún recuerdo


un atajo
de regreso.

Concédeme un indulto
soñoliento,
déjame hilvanar la distancia
justa que me descanse
de ti,
para no volver
a olvidar,
después,
a qué saben tus huesos.

Eventos para el puente de la Almudena



Me temo que en esta ocasión no voy a perdérmelos, a pesar de la distancia entre ambos, sea como fuere pero estaré; o al menos me dejaré el pellejo en intentarlo.

martes

A quién, Juan José Espinosa Guerra

lunes

Estimada Sra. M.


Mientras observo sus plácidos sueños
me pregunto por cuánto podré
sostener el tiempo,
cuánto me ha sido otorgado
y cuánto me será arrebatado.
Me conozco la historia,
no existen avisos de tu
llegada, y de nada sirven
los alegatos tramados sobre
justicias e injusticias,
bien me conozco el sabor
de lo inexistente.
Si en algún lugar quedan
los ruegos y peticiones
de la fe,
esta incrédula desamparada,
te encomienda
una súplica
escrita con sangre
fresca,

mastica, devora, tortura,
aniquila mi carne,
"antes de que mis ojos"
vean cómo haces lo mismo,

con la carne de mi carne.

domingo

Presentación La Fanzine


- Viernes 6 de Noviembre.
Mesa redonda de fanzines en La Gota de Leche (C/Once de Junio, 2, Logroño) 20:00h. Entrada gratuita.


- Sábado 7 de Noviembre.
Fiesta de presentación de "La Fanzine" en el CSO Absenta (C/ Toledo, 16, Logroño) . Entrada gratuita.