Que éste no está siendo mi fin de semana, ya lo sabéis todos; que me encuentro con una bajón moral de órdago, no creo que lo sepáis; que no me dieron el curso que había solicitado y me hacía tanta ilusión, tampoco lo sabéis; que hoy, yo no soy yo; que no soy la mujer de armas tomar de siempre, y que hoy no estoy para nadie, os lo cuento yo ahora. Pero os dejo con esta reflexión que hace días colgó en su blog Roberto Arévalo, y que ahora mismo necesito releer, para no darme de bruces contra el suelo por el peso de mi bajón, y al hacerlo, darme cuenta que no soy la única que siento esta impresión últimamente (y que nada tiene que ver con mi bartolo).
Leerlo conmigo:
Leerlo conmigo:
¿y el sentimiento positivo?
Enciendas la tele, leas un periódico o visites distintas páginas Web’s, al final siempre te embriaga una misma sensación que te advierte que el mundo se está yendo a la mierda. No hay lugar o noticia que no hable de crisis, de parados, de enfermos... Y cuando intentas desconectar de esta realidad y empiezas a visitar tus páginas de relatos, de poesía, de cine, de ficción, de música... en busca de algo que te evada de ella, al final percibes otra similar, pues poetas, escritores, guionistas y cantantes nos recuerdan una y otra vez lo mal que está la vida.
Lo cierto de es que ya no nos basta con que el mundo a un nivel global esté patas arriba, y es que somos verdaderos consumidores de desgracias. Nos gusta sentirnos identificados con lo que leemos o vemos, nos impacta mucho más cuando el poema, el relato, la película o la canción nos hace sentir en primera persona, rememorando los amores perdidos, la droga que nos rodea, las bestialidades que suceden en nuestro entorno. Se masca la tragedia en todos los lados, y aunque estamos hartos de ella, al final somos adictos a este sentimiento negativo.
¿Las mejores canciones? Aquéllas que son tristes, ¿Los mejores relatos? Aquéllos que denuncia las injusticias ¿Las películas que hacen historia? Las que nos recuerdan las consecuencias de las guerras.
Empecé a darme cuenta de todo esto cuando me puse a leer el último número de Groenlandia y algunos blogs de Internet. Todo está desbordado de ese sentimiento, lo malo está de moda, bien porque es lo que necesitan los autores para desahogarse o bien porque es lo que los consumidores piden. Y es así por lo que todo cuánto hoy tenemos parece dañino. Hemos entrado en una espiral negativa que a su vez genera más negatividad. Lo perverso impacta, y cada vez hay que hacerse eco de más maldades y desgracias, ya que las primeras empezaron a pasar inadvertidas.
Mientras tanto, vemos cómo nadie apuesta por el sentimiento contrario, lo positivo de estar aquí, viviendo que no es poco. Acusado de pastelero, de cursi... Así pues, seguimos echando mierda al mundo, para ver quién de todos nosotros puede llenarlo más: puede que estemos ante la generación de la desesperanza, los hijos de la desgracia... y es que no está de moda lo romántico, sino el realismo mezclado con asco.
Roberto Arévalo, extraído de su blog Esperando ser Leído.








7 comentarios:
eva muchísimo ánimo guapa, un abrazo con mucha fuerza y cariño y piensa que de todo se sale, hoy me han llegado tus recuerdos a través de edu, ánimo cielo.
me gusta este blog. Te he puesto en la lista de mis blogs para que la gente te lea. No es fácil encontrar algo bueno. enhorabuena.
no sé si te ha llegado un comentario mío. te decía que me gusta este espacio. Enhorabuena. Te he puesto en la lista de mis blogs que recomiendo.
Siempre el optimismo de la voluntad.
Un Abrazo
confiaba en que estuvieras bien, me llegó muy cerca lo que me pusiste hace unas horas
un beso grande
Ave, Eva:
Espero y deseo que hoy, lunes, habiendo pasado de largo el fin de semana, también se haya marchado con él el bajón moral que tenías, pues ayer así lo sentías y nos lo comunicabas. No olvides que eres un ser humano. En tanto que tales, es lógico y normal que todos tengamos, aun siendo realistas (ni optimistas ni pesimistas a machamartillo), algunos subidones y bajones a lo largo y ancho (hago votos para que sea largo y ancho nuestro peregrinaje por este valle de lágrimas) de nuestra vida. Ni los unos, subidones, son tan altos o buenos, ni los otros, bajones, son tan malos o bajos como solemos creer a pie juntillas y vemos reales y hasta claros como el agua cristalina.
Te manda ánimos y besos sanadores
Ángel Sáez García.
Gracias a todos por los ánimos, de veras se agradece un montón, pero cuando la salud no acompaña, todo se ve negro y los fantasmas regresan de nuevo a putear más si pueden. Mi gracias a todos, ahí sigo ...Besoos
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